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lunes, 17 de agosto de 2015

Un nuevo aprendizaje. Un nuevo Renacer.

  Esta vez no se trata de un simple reseteo. Esta vez se trata de un cambio total respecto a mi filosofía de vida.

  Todo mejorará, lo sé. Pero también sé que ya nada volverá a ser lo mismo.

  Jamás me habría imaginado estar en esta situación. Es duro, doloroso, muy doloroso y difícil.

  Doy a las gracias a todos, a todos los que me habéis llevado a este estado, entre todos lo habéis conseguido así que gracias por ello, sois los mejores en el tema. Gracias por un nuevo aprendizaje al que nunca habría llegado de no ser por vosotros y vuestra inestimable colaboración. Y, sobre todo, un gracias enorme a una persona especial porque tú has sido el detonante exclusivo. GRACIAS.

  Es un placer caminar por este sendero acompañada con vuestra compañía, o sin ella, todo sigue siendo un placer.

  Adaptándome a mi súper maravillosa nueva vida.
  Aún sigue nublado pero sé que pronto saldrá el sol.

lunes, 22 de junio de 2015

Soledad

  



  Esos momentos en los que nadie nadie te comprende.
  En los que nadie se da cuenta de nada.
  Momentos que aun estando rodeada de mucha gente sientes que sobras porque nada tienen que ver contigo.
 
  He asumido que soy rara, por llamarlo de alguna manera, aunque creo que la definición más acertada es diferente.
  Diferente porque ante la indeferencia de algunos en determinadas situaciones mantengo importantes diferencias.

  ¿Será bueno o malo? Dependerá de cada uno la respuesta. Me mantengo firme en mis opiniones y en mis principios, no tolero la hipocresía así que, si es malo ser diferente y es bueno ser hipócrita os cedo el sillón de la bondad, que yo me mantendré en el mío con mi conciencia tranquila.

  Momentos de soledad. De vacío alrededor. Momentos en ocasiones buscados e incluso deseados.


  No hay vida más placentera
  Que la vivida fiel a tus principios.
  Que quien en vida falsa se pasea
  ni vida, ni conciencia ha tenido.



viernes, 19 de junio de 2015

Sensaciones



  



  Cometo el grave error de pensar que el resto del mundo piensa como yo en cuestión de valores, respeto, palabra, compromiso... y me mantengo en mi profunda ignorancia pensando que así es cuando en realidad no es así.
  Que lo que para mí es sagrado e intocable para otro es una prueba más en el camino.
  Que lo que para mí es fundamental para otro se trata de algo que simplemente estaba ahí.
  Que lo que para mí es imperdonable para otro es un juego.

  
  Qué triste es cuando te das cuenta de lo ciega que estás.

  Son detalles, sensaciones, explicaciones que no terminan de encajar hasta que, sin darte cuenta, todo cuadra. Todo encaja.

  Y entonces te planteas si merece la pena seguir, si merece la pena luchar por algo en lo que, probablemente, seas tú la única que crea. 

  Quizá sea sólo eso, una sensación. Quizá no lo sea.

lunes, 15 de junio de 2015

A mis amores A, R y F.



  Por mucho que te cuenten,
que te digan,
que intenten convencerte,
nadie se hace a la idea
hasta que no lo tiene presente.

Sólo el tiempo curará las heridas,
poco a poco te acostumbras al dolor.

Recordad los buenos momentos,
las anécdotas graciosas,
las risas...

Poco a poco,
tiempo.

Fuerza, ánimo y todo mi cariño.


Os quiero mucho amores.
A, R y F.

jueves, 28 de mayo de 2015

La cadena.



  No sé muy bien desde cuando la tengo, quizá nací con ella al igual que un cordón umbilical. Aunque creo que en realidad la tenemos todos, no sólo yo.

  Es una cadena muy bonita, caliente cuando hace frío, fría cuando hace calor, brillante y resplandeciente. Una cadena que te hace sentir orgullosa de llevarla y con la cual te sientes cómoda y tranquila.

  Un día la cadena se estropeó un poco. Me dio mucha pena, pero tras pensarlo y meditarlo decidí arreglarla. Le puse por eslabón un trocito de alambre y seguí con ella puesta. No era muy visible la reparación, sólo yo sabía de aquel trocito de alambre, porque de vez en cuando me rozaba un poco la piel. Pero era mi cadena y seguiría con ella.

  Otro día se le rompió un eslabón entero, así, sin más. ¿Y qué podía hacer? ¿Tirarla? No, era mi cadena. Así que busqué el alambre que tenía guardado y decidí hacer un nuevo eslabón. Se notaba un poco el apaño pero sobre todo lo notaba yo, ya que la rozadura cada vez era más grande.

  Pasó el tiempo y seguí con mi cadena, tenía sus arreglos en buenas condiciones y las rozaduras se convirtieron en pequeños callos. Dolía, pero menos.

  Llegó un día en el que, sin comerlo ni beberlo, cayeron al suelo varios eslabones. Todos partidos por la mitad como si los hubiese atravesado un rayo. Para arreglarla estaba más complicado pero con tiempo y un poco de paciencia conseguí volver a rehacer la cadena. Aunque esta vez no solo dolía, también me ahogaba, todos los eslabones no los pude hacer y quedó bastante más corta. Se notaba bastante que era una cadena arreglada por varias partes pero igualmente seguía siendo mi cadena así que, seguiría con ella.

  Costaba mucho respirar. Las heridas sangraban a menudo. Las lágrimas fluían solas cuando nadie miraba. Mi cadena... mi cadena era mi condena.

  Una tarde de paseo caí en un pozo un poco profundo y necesité de mi cadena para salir. Pero al ir a utilizarla como salvavidas comenzaron a clavarse todos y cada uno de los alambres que yo había puesto. Uno tras otro se clavaron hasta lo más hondo dejándome sin aliento.

  Conseguí mitigar un poco el dolor para poder pensar con claridad.
Sí, era mi cadena.
Sí, llevaba muchos años conmigo.
Sí, fue bonita durante mucho tiempo.
Pero... ¿y ahora? Ahora sólo me produce dolor.

  Cogí la cadena con las dos manos aguantando la respiración, tiré de ella firmemente, no sin antes dejarme graves heridas, y la dejé caer al fondo del pozo.
  La sangre se derramaba tiñendo todo lo que me rodeaba, pero el peso de la cadena no me iba a lastrar hacia el fondo con ella.
  Un esfuerzo más, un impulso más y... conseguí salir del pozo.

  Queda cicatrizar del todo las heridas y un aprendizaje:

  ¡NO MÁS CADENAS!


Disfruta de la vida
que no merece la pena
ahogarse en lo más hondo
por culpa de una cadena.

jueves, 19 de febrero de 2015

La fábula del maestro y el escorpión.




  "Un maestro oriental que vio cómo un escorpión se estaba ahogando, decidió sacarlo del agua, pero cuando lo hizo, el animal le picó.

  Por la reacción al dolor, el maestro soltó al animal que cayó al agua y de nuevo estaba ahogándose. El maestro de nuevo intentó sacarlo y, otra vez, el animal le volvió a picar.


  Alguien que había observado todo, se acercó al maestro y le dijo:

  -Perdone, ¡pero usted es terco! ¿No entiende que cada vez que usted intente sacarlo del agua lo picará?

  -La naturaleza del escorpión es picar y eso no va a cambiar la mía, que es ayudar.- Respondió el maestro.


  Y entonces, ayudándose de una hoja, el maestro sacó al escorpión del agua y le salvó la vida.


  No cambies tu naturaleza si alguien te hace daño; sólo toma precauciones.

  Algunos buscan la felicidad, otros la crean.

  Que la conducta de las otras personas jamás condiciones la tuya."



  Aunque parezca mentira estamos rodeados de escorpiones en apuros y cuando dejamos actuar a nuestra naturaleza nos responden picando una y otra vez.
  Las precauciones son pocas e incluso ineficaces con algunos animales, que ya, una vez salvados, te siguen hasta que consiguen dañarte.

  No debemos sentirnos mal por nuestra actitud, ni por nuestras ayudas desinteresadas, ni siquiera pensar que fue una pérdida de tiempo porque el tiempo invertido fue por nuestra propia decisión y voluntad y, en realidad, sí que estuvo bien invertido, al menos por nuestra parte, que es lo que nos tiene que importar.

  Ni mucho menos debemos pensar en cambiar lo que somos. Porque en un mundo como éste que nos ha tocado vivir no hay nada más preciado que ser tú mismo, tener tu conciencia bien tranquila y ser feliz con lo que eres y con lo que haces.

  Los escorpiones no te van a querer entender, carecen de empatía, moral, valores y palabra.
  

  ¡Seguid creando felicidad!



Con todo mi cariño
para una especie en 
peligro de extinción:
"Los creadores".
No cambiéis nunca.


viernes, 26 de diciembre de 2014

Creadores de Momentos.

Todos tenemos momentos inolvidables de tiempos pasados. Esos que, con añoranza, recordamos y echamos de menos. Esos que nos gustaría que se repitiesen pero que sabemos que nunca volverán, porque es imposible que así sea. Quizá porque parte de los momentos estaban formados por personas que ya no están, quizá porque fueran personas que ya no quieren estar.

  Pero si vamos un poquito más allá, si nos fijamos bien, los momentos no llegaron por sí solos. Los momentos los creamos nosotros mismos, con nuestra actitud, con nuestro optimismo, con nuestro ingenio y alegría. Entonces, ¿por qué no creamos nuevos momentos para recordar?

  Parece que cuesta poner en marcha la imaginación hoy en día. Que es más fácil acudir al dichoso móvil para compartir con todos nuestros contactos imágenes en las que, con una frase, ya decimos lo que todo el mundo dice, así, sin pensar, y todos contentos... Momentos perdidos en familia, pero qué bien quedamos de cara al exterior con nuestro súper móvil... Dejar a medias una conversación porque ha sonado el tono de whatsapp... La felicidad tiene formas variadas y diferentes para cada persona.

  Los momentos no vienen solos, hay que crearlos.

  Algunos tendrán más imaginación, otros tendrán más gracia, otros tendrán una capacidad de sorprender como nadie, cada uno tiene algo especial para, entre todos, volver a conseguir momentos para recordar. Claro, que hay que poner de nuestra parte, eso sí, porque si nos quedamos mirando la pantalla del móvil los momentos se quedarán en quién me ha mandado la mejor "foto-frase". 

  ¿Os conformáis con eso?

  Lo siento, llamadme rara, ¡pero yo no! ¡Me niego!

  Quizá mi imaginación no esté al cien por cien, a lo mejor mi gracia va mermando con el tiempo, o puede que nunca la tuviese, o la habilidad de sorprender no sea la esperada o deseada por nadie, pero yo quiero crear nuevos momentos.

  Sería más divertido si fuésemos más, claro que sí. Sería estupendo si cada uno pusiese de su parte, por supuesto. Sería fantástico si todos estuviésemos dispuestos a ello... Pero los mejores momentos se crean voluntariamente, no se logran obligando a nadie.

  Mi tiempo, mi dedicación, mi esfuerzo y mi ilusión sé que no ha sido en vano.
  Yo he creado mis momentos.
  Con una "pequeña" ayuda lo hemos conseguido.
  Con una "pequeña" que tiene las ilusiones, la imaginación y los sueños que a mi me faltan de vez en cuando y se esfuerza para que vuelva a recordarlos.

  Sé que algunos han perdido la posibilidad de crear sus momentos. Allá cada uno. El tiempo pasa y no hay posibilidad de volver atrás. Los lamentos llegan cuando uno sabe que no ha hecho lo suficiente, aunque no sea capaz de reconocerlo.

  Quien busca, encuentra.
Quien se esfuerza, logra.
Quien quiere, puede.

  ¿Y vosotros? ¿Habéis creado vuestros Momentos?



Te quiero "pequeña creadora".